lunes, 26 de noviembre de 2007

Por escrito gallina una


Julio Cortázar es uno de los escritores que están más cerca de mí. Las primeras veces que leí sus cuentos me desconcertaba que los finales eran como un dibujo que a mí me tocaba terminar. Incluso llegué a "molestarme" con el autor que me hacía leer varias páginas y a fin de cuentas no me resolvía el misterio... Tiempo después leí que en una entrevista, Cortázar comentaba su rechazo hacia el "lector hembra" en el sentido del lector pasivo que esperaba que el escritor hiciera todo por él, olvidando que un libro no es un programa de televisión: un texto demanda (o debería demandar) de quien lo lee su atención y su voluntad de ser por un momento cómplice de otro ser humano en la creación de algo único.

Cortázar jugaba con las palabras, es la forma más precisa que encuentro para describir lo que hacía, no es una casualidad que el mundo de los niños se encuentre presente constantemente en sus cuentos y que su novela más emblemática se titule Rayuela. Amar la literatura no necesariamente implica solemnidad, y un ejemplo se encuentra en este texto que se desprende del primer tomo de La vuelta al día en ochenta mundos: un minicuento escrito ni más ni menos que por una raza de gallinas mutantes que se dispone a conquistar el universo.

* * *

Con lo que pasa es nosotras exaltante. Rápidamente del posesionadas mundo estamos hurra. Era un inofensivo aparentemente cohete lanzado Cañaveral americanos Cabo por los desde. Razones se desconocias por órbita de la desvió, y probablemente algo al rozar invisible la tierra devolvió a. Cresta nos cayó en la paf, y mutación golpe entramos de. Rápidamente la multiplicar aprendiendo de tabla estamos, dotadas muy literatura para la somos de historia, química menos un poco, desastre ahora hasta deportes, no importa pero: de será gallinas cosmos el, carajo qué.


* * *

De La vuelta al día en ochenta mundos, tomo I.
Julio Cortázar.
1967.




4 comentarios:

the lines on my face dijo...

oh si, uno de mis favoritos, sin duda alguna, ahora me acompaña diario en mis noches de insomnio, con sus cuentos, con sus palabras abstractas y sus ideas que te hacen soñar o imaginar despierto (insomnia) tantas y tantas cosas.
jajaja, creo que no fui muy clara, en fin, no se puede explicar lo que se siente leyéndolo....
muchos saludos ;)

Piyama Party dijo...

intenté leer "rayuela" hace años y no le agarré el hilo, me desesperé, tuve que dejarlo. y bueno, en ese tiempo yo estaba más puñetas, debería leerlo ahora a ver qué pedo.

qué loco mini-cuento, se la bañó julio, mis respetos.

saludos.

Karla Verde dijo...

THE LINES ON MY FACE:

¿Tú también lees a Cortázar? ¡Qué alegría! Entiendo a lo que te refieres porque con él siento que vuelo y luego me sumerjo en lo más hondo... siempre! jajaja!! te fijas a lo que llegamos en el intento vano de explicar lo que nos este hombre nos provoca?

te mando un abrazo verde!



PIYAMA PARTY:

Te entiendo, porque a mí me regalaron Rayuela y la tuve dos años empolvándose en el librero, me decidí a leerla el día que Estados Unidos le declaró la guerra a Irak, debido a que tuve la impresión de que estaba asistiendo al espectáculo del fin del mundo y no había tiempo que perder. Sobra decir que no me arrepentí de ese arrebato de pesimismo :)

También te recomiendo muchísimo cualquiera de sus cuentos, yo siento que Rayuela plantea la teoría de varios juegos y experimentos con las palabras que a Cortázar le encantaban, pero en los cuentos está la práctica, y también el genio!


recibe saludos verdes.

Rosigerante dijo...

Sí Karla, Cortázar juega con las palabras y obliga al lector a jugar con él.

No sé, a veces me da la impresión de que no estoy leyendo, si no hablando otro idioma, visitando lugares exóticos. Es que, de verdad, no sólo es poco convencional o diferente... Su estilo es único.

La directa interacción a la que obliga en cada texto es lo que más llama la atención.

Hay veces que no le entiendo del todo y acepto que me desespera un poco. Sí, eso de lector hembra...