lunes, 8 de octubre de 2007

Pregúntale al polvo

Como casi todos, llegué a John Fante vía Bukowski que siempre lo recomendó con pasión y vehemencia, chequen si no el prólogo con que inicia esta novela. Ambos fueron contemporáneos y Pregúntale al polvo es parte de la serie que presenta a Arturo Bandini, un hijo de inmigrantes italianos que vive en California, y pasa sus años de juventud y vagancia mientras observa el mundo y busca fortuna como escritor.

* * *
6

Subí mi habitación por los polvorientos peldaños de Bunker Hill y pasé ante los edificios forrados de hollín que jalonaban aquella calle en sombras; la arena, el aceite y la grasa asfixiaban las palmeras inútiles que se erguían cual prisioneros moribundos, encadenados a un mínimo pedazo de tierra y con los pies ocultos por el asfalto negro. Polvo y edificios viejos, viejos asomados a las ventanas, viejos que salían tambaleándose por las puertas, viejos que avanzaban con esfuerzo infinito por la calle en sombras. Viejos procedentes de Indiana, de Iowa, de Illinois, procedentes de Boston, de Kansas City, de Des Moines, viejos que habían vendido la casa y la tienda, que habían llegado en tren y en autobús a la tierra del sol, para morir al sol, apenas con el dinero necesario para vivir hasta que el sol los exterminase, los arrancara de raíz cuando les llegara la hora, lejos de la prosperidad pretenciosa de Kansas City, de Chicago y de Peoria para encontrar un lugar en el sol. Pero cuando llegaron se dieron cuenta de que otros ladrones, más listos que ellos, se habían quedado con todo, que hasta el sol era de los demás; Smith, Jones, Parker, farmacéuticos, banqueros, panaderos, polvo de Chicago, Cincinnati y Cleveland en los zapatos, condenados a morir al sol, unos dólares en el banco, suficientes para suscribirse a Los Angeles Times, suficientes para mantener vivo el espejismo de que estaban en el paraíso, de que sus casas de cartón piedra eran castillos. Los desarraigados, los vacíos y melancólicos, los viejos y los jóvenes, gente de mi tierra. Tales eran mis vecinos, tales eran los nuevos californianos. Con sus jerseys deportivos y sus gafas de sol, estaban en el paraíso, estaban en su medio natural.

Pero en la parte baja, en Main Street, Towne y San Pedro y en los dos últimos kilómetros de Fifth Street vivían decenas de miles de ciudadanos distintos; no tenían para comprarse gafas de sol ni jerseys deportivos aunque fueran baratos, y se ocultaban durante el día en las callejas y por la noche se metían en pensiones de mala muerte. Ningún policía de Los Angeles detenía por vagancia a nadie que llevase jersey grueso como los que se llevan en los países fríos. De modo, chicos, que ya pueden comprarse un jersey deportivo, unas gafas oscuras y unos zapatos blancos; si pueden. Intégrense en algún club o sociedad. De todos modos no tienen escapatoria. Al cabo de un tiempo, tras ingerir dosis masivas del Times y el Examiner, también ustedes la querrán correr en el soleado sur. Comerán hamburguesas año tras año y vivirán en pisos y hoteles polvorientos e infestados de bichos, pero todas las mañanas verán el sol maravilloso, el sempiterno azul del cielo, y las calles estarán llenas de mujeres provocativas que no ustedes no poseerán jamás, y las tórridas noches cuasitropicales les hablarán de historias de amor que no vivirán nunca; pero no se preocupen, muchachos, seguirán estando en el paraíso, en la tierra del sol.

En cuanto a los del mismo lugar que ustedes, les pueden mentir, porque no soportan la verdad, no querrán aceptarla y antes o después también ellos querrán mudarse al paraíso. A los del mismo lugar que ustedes no los pueden engañar. Saben lo que es la Baja California. Leen los periódicos, leen las revistas ilustradas que se venden en todos los quioscos y librerías de América. Han visto fotos de las casas que tienen los astros y estrellas de la pantalla. No les pueden contar nada nuevo sobre California.

Tumbado en la cama me puse a pensar en ellos mientras contemplaba el ir y venir de las luces rojas y parpadeantes del St. Paul Hotel, y me sentí muy mal, porque aquella noche me había comportado como ellos. Como Smith, como Parker, como Jones, aunque nunca había pertenecido a su misma clase. ¡Ah, Camila! De niño, allá en Colorado, eran Smith, Parker y Jones los que me ofendían con sus motes despectivos, los que me llamaban macarroni, espaguetini y aceitoso, y sus hijos me insultaban como yo te he insultado esta noche. Me hicieron tanto daño que jamás podría ser como ellos, me obligaron a encerrarme en los libros, a encerrarme en mí mismo, a huir de aquel pueblo de Colorado, y a veces, Camila, cuando les veo la cara vuelvo a experimentar la misma humillación, el mismo desprecio de entonces, y a veces me alegro de que estén aquí, pudriéndose al sol, desarraigados, engañados por su propia inhumanidad, las mismas caras, las mismas bocas rígidas y endurecidas, caras de mi pueblo, deseosas de llenar su vacío existencial con un sol abrasador.

Los veo en el vestíbulo de los hoteles, los veo tomando el sol en los parques, salir renqueando de las iglesias pequeñas y feas, con una cara tan volcada sobre sus dioses extraños que sólo refleja pesimismo, en el Templo de Aimée, la predicadora radiofónica, en la Iglesia de Yo Soy El Que Soy.

Los he visto salir haciendo eses de sus palacios de cine, entornar sus ojos vacíos ante la realidad de todos los días, volver a casa tamaleándose para leer el Times, para saber qué pasa en el mundo. He vomitado al leer su prensa, he leído sus libros, observado sus costumbres, comido su comida, deseado a sus mujeres, abierto la boca ante el arte que producen. Pero soy pobre, mi apellido termina en vocal, me odian a mí y odian a mi padre, y al padre de mi padre, y si por ellos fuera, me sacarían la sangre, me sacrificarían, pero ya son viejos, agonizan al sol y en el polvo tórrido del camino, y yo soy joven y estoy lleno de esperanzas y de amor por mi patria y mi época, y cuando te llamo sudaca y aceitosa, no te lo digo con el corazón, sino por el resabio de una antigua herida, y siento vergüenza por el daño que te he hecho.

* * *
El libro completo aquí

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¡Que lo disfruten!


martes, 25 de septiembre de 2007

Manifiesto de la zorra mutante

Este manifiesto ciberfeminista fue escrito por VNS Matrix, un grupo de mujeres artistas y activistas que nació a principios de los noventa en Australia.


El viento atómico toma tus alas
y eres absorbido retrógradamente en el futuro,
una entidad viajando a través del tiempo por el avanzado siglo XX;
un estuche espacial, un ángel extraterreste,
quizá observando la profunda ruina de un millón de catástrofes;
parpadeo de pantallas de millones,
millones de máquinas concientes;
quema brillante.
Usuarios atrapados en bombardeos estáticos de portadores de fuego,
sin ver la descarga que rasga sus cansadas retinas consumidas.
Suspendida en la beatitud elíptica post-real.
Traga códigos y muere.
Absorta por un torbellino de trivialidad.
Acabas de perderte el siglo XX;
estás al borde del milenio -cuál-, ¿importa?
La disolvencia es lo que está cautivando;
el abrasivo contagio de la fiebre de milenio es futurretro;
catapultando cuerpos con órganos en la tecnotopía...
donde el código decreta el placer y satisface el deseo.
Preciosos applets atavían mi cuello;
soy flujo de binarias, soy ingenio puro;
lee sólo mis memorias, cárgame en tus imaginaciones pornográficas,
escribe sobre mí.
La identidad explota en múltiples morfonemas
e infiltra el sistema de raíz.
Partes innombrables del corto circuito incompleto;
el código de reconocimiento de programas,
pegando agentes de vigilancia en la hipercarretera
que expulsa millones de bits de datos corruptos,
mientras suceden en ataques de pánico esquizofrénico
y viajes de horror.
Así que
¿qué tiene que ofrecer el nuevo milenio a las arcáicas masas sin modem?
¿Agua ubicua? La simulación tiene sus límites.
¿Los artistas de naciones opromidas se encuentran en una agenda analógica?
La red es el niño partogénico del mainframe del gran patriarca.
Está fuera de control. Ella es el sistema emergente sociopático.
Encierra a tus hijos; cubre con cinta adhesiva la boca del coño
y métele una rata por el culo.
Estamos al borde de la lucura y los vándalos están escapando.
Extiende mi fenotipo, nena, dame algo de esa magia popular JAVA
de la que siempre estás jactándote (posiciono mi módem).
Los extropianos estaban equivocados:
hay algunas cosas que no puedes trascender;
el placer está en la desmaterialización, la remisión del deseo.
Somos el accidente maligno que cayó en tu sistema mientras tú dormías y,
cuando despiertes, ejecutaremos tus ilusiones digitales,
alterando tu impecable software.
Tus dedos exploran mi red neuronal;
la sensación de hormigueo en las yemas de tus dedos
es mi sinapsis respondiendo al contacto;
no es química, es eléctrica. ¡Deja de teclearme!
Nunca dejes de teclear mis hendiduras supurantes,
extendiendo mis límites.
Pero en el ciberespacio no hay límites;
en el espacio espiral no existe el "ellos", sólo el "nosotros".
Tratando de evitar la binaria introduzco el cromosoma,
que no es uno
xxyxxyxxyxxyxxyxxyxxyxxyxxyxxyxxyxxyxxyxxy
Ginecógeme, nena, la resistencia es vana;
sedúceme, lígame, mi genoma abandonada como tu proyecto;
envuélveme artificialmente, quiero vivir por siempre;
cárgame en tu futuro PVC; succióname el código.
El sujeto X dice que la trascendencia reposa
en el límite de los mundos
donde, ahora y ahora, aquí y en cualquier otro lugar,
impactan el texto y la membrana,
donde la verdad se evapora,
donde nada es seguro;
ahí no hay mapas.
El límite no es ningún cargador.
El impacto repentino de la ausencia de contacto;
estirándote para tocar, pero la piel está fría.
El límite es el permiso negado, la visión duplicada y la carne necrótica.
Error en la línea de comando...
Párpados pesados se pliegan sobre mis pupilas
como cortinas de plomo.
Besos de hielo caliente;
mi sinápsis con una precipitación estática;
mi sistema es nervioso;
alarido de neuronas moviéndose en espiral hacia la autonomía.
Flotando en éter, mi cuerpo implosiona. Me convierto en luz.
Enciéndeme si te atreves.

domingo, 9 de septiembre de 2007

Marc, la sucia rata


Esta novela me la encontré on-line (vía katarsis-net).
José Sbarra, argentino, heroinómano, verdadero escritor maldito, crea el personaje de Marc: un vago que cuando no está drogándose o intentando suicidarse, gusta de cuestionar con afilado cinismo los dogmas y valores de un policía con el que siempre se encuentra en la calle, asi como de ir construyendo página a página su propia novela: Los pros y contras de hacer dedo, una colección de historias que abordan distintas facetas de la experiencia humana.

* * *

MARC Y EL POLICÍA

-Marc, sucia rata, ese brillo extraño que veo en sus ojos me confirma que usted se ha drogado.

-Oficial, me decepciona, usted dice "este joven se ha drogado", y cierra su mente como si fuera una caja metálica.

-O sea que es verdad. Efectivamente es adicto a las drogas.

-Todos somos adictos a algo en este país. Usted es adicto a su uniforme. Sin él se siente nada. Tiene que aprender a controlarse, oficial, si no algún día va a morir de sobredosis.

-¿Qué dice?

-Sobredosis de uniforme, oficial, se han dado casos terribles.

* * *

LOS PRO Y LOS CONTRA DE HACER DEDO

Cuántas veces te besé, pequeña. Cuántas veces mi lengua llenó tu boca, la recorrió como una fiera asustada y se quedó largo rato sin ganas de salir de tu cueva. Cuántas veces mojé tus párpados y tus piernas, y tu espalda y tu entrepierna y tus labios verticales. Cuántas veces tuve miedo y felicidad de tenerte y de perderte. Cuántas veces te llené los pulmones con el humo de mi tabaco. Cuántas veces te aprisioné en tu cuerpo. Cuántas veces secuestraste mi sexo entre las paredes húmedas de tus cavernas y me hiciste saber que nada tenía importancia, que no importaba si la vida me andaba bien o me andaba mal o no me andaba. Cuántas veces no importó nada más que tu mirada y tus increíblemente flacos brazos. Cuántas veces lloraste y cuántas fuiste sólo una pequeña huérfana que se dejaba sodomizar hasta quedarse dormida.



miércoles, 22 de agosto de 2007

La máquina de follar


Este es uno de mis libros favoritos de Bukowski. Su estilo, preciso y simple, se encuentra en cada uno de los relatos, que como casi siempre resultan ser aventuras medio ficticias y medio reales que te llevan del mundo de las revistas y editoriales under de los 60's, a los pabellones de una beneficencia para pobres o a la sala de su casa con un sofa y un radio que toca a Mahler; vagabundos, borrachos, prostitutas, escritores en ciernes y hasta una robot en el sótano de una cantina -la mismísima máquina de follar- son algunos de sus personajes.

Tambien hay sorpresas: Animales hasta en la sopa es un cuento delirante y muy distinto a lo que normalmente está acostumbrado un lector de Buk. A pesar de que él vivía en California durante la explosión del flower power, hay muy pocas referencias a los hippies o incluso los beatniks en su obra, pero aquí se puede encontrar un texto donde expone de forma contundente y exquisita su opinión acerca del LSD y la prohibición:

Un mal viaje

¿nunca habéis pensado que el LSD y la televisión en color llegaron para nuestro consumo más o menos al mismo tiempo? nos llega toda esta pulsación explorativa de color y ¿qué hacemos? prohibimos una cosa y jodemos la otra. la televisión, desde luego, es inútil en las manos actuales; creo que no hay mucho que discutir al repecto. y leí que en un registro reciente se declaraba que un agente había recibido una rociada de ácido en la cara, arrojada por un supuesto fabricante de droga. alucinógena. esto es también un derroche. hay ciertas razones esenciales para prohibir el LSD, el DMT, el STP. puede hacer que un hombre pierda permanentemente el juicio. claro que lo mismo podría aplicarse a la recolección de remolacha, o al trabajo en cadena apretando tornillos en una fábrica de coches o a lavar platos o a enseñar primer curso de inglés en una de las universidades locales. si prohibiésemos todo lo que vuelve locos a los hombres, toda la estructura social se derrumbaría: el matrimonio, la guerra, las líneas de autobuses, los mataderos, la apicultura, la cirugía, todo lo que se te ocurra. cualquier cosa puede volver loco a un hombre, porque la sociedad se asienta en bases falsas. hasta que no lo derribemos todo y lo reconstruyamos, los manicomios seguirán descuidados. y los recortes que hace nuestro buen gobierno a los presupuestos de los manicomios los tomo como una sugerencia implícita de que a los enloquecidos por la sociedad no debe mantenerlos y curarlos esa sociedad misma, en este período de inflación y locura fiscal generalizadas. ese dinero sería mejor para hacer carreteras, o para rociarlo con mucha medida sobre los negros, y que no quemen y arrasen nuestras ciudades. y tengo una idea espléndida: ¿por qué no asesinar a los locos? piensa en el dinero que nos ahorraríamos. incluso un loco come demasiado y necesita un sitio para dormir, y los cabrones son tan repugnantes... chillan y embadurnan de mierda las paredes, y demás. bastaría con un pequeño cuadro médico que tome las decisiones y un par de enfermeras o enfermeros que tengan buena pinta y que mantengan a un nivel satisfactorio las actividades sexuales extralaborales de los psiquiatras.

en fin, volvamos, más o menos, al LSD. lo mismo que es cierto que cuanto menos recibes más arriesgas (pensemos en la recolección de remolacha) también es cierto que cuanto más recibes más arriesgas. cualquier complejidad exploratoria, pintar, escribir poesía, asaltar bancos, ser dictador, etc., te lleva a ese punto en que peligro y milagro son casi como hermanos siameses. raras veces conectas, pero mientras estás en movimiento, la vida es sumamente interesante. es bastante agradable acostarse con la mujer de otro, pero tú sabes que algún día te van a coger con el culo al aire. esto únicamente hace más placentero el acto. nuestros pecados se manufacturan en el cielo para crear nuestro propio infierno, cosa que evidentemente necesitamos. sé lo bastante bueno en cualquier cosa y te crearás tus propios enemigos. los campeones reciben abucheos. la multitud está deseando verles hundidos para arrastrarles a su propio cuenco de mierda. son pocos los idiotas que resultan asesinados; un ganador puede ser liquidado, con un rifle comprado por correo (eso dice la historia) o con su propio rifle en una ciudad pequeña como Ketchum. o como Adolfo y su puta cuando Berlín se desternilla en la última página de su historia.

el LSD puede machacarte también porque no es terreno adecuado para empleados leales. concedido, el mal ácido, como las malas putas, te puede liquidar. la ginebra casera, el licor de contrabando, también tuvo su día. la ley crea su propia enfermedad en mercados negros ponzoñosos. pero, en el fondo, la mayoría de los malos viajes se deben a que el individuo ha sido moldeado y envenenado previamente por la sociedad misma. si un hombre está preocupado por el alquiler, los plazos del coche, los horarios, una educación universitaria para su hijo, una cena de doce dólares para su novia, la opinión del vecino, levantarse por la bandera o qué va a pasarle a Brenda Starr, una píldora de LSD probablemente le vuelva loco, porque, en cierto modo ya lo está y sólo soporta las mareas sociales por las rejas externas y los sordos martillos que le hacen insensible a cualquier pensamiento individualista. un viaje exige un hombre que aún no esté enjaulado, un hombre aún no jodido por el gran Miedo que hace funcionar toda la sociedad. por desgracia, la mayoría de los hombres sobrestiman su mérito y su dignidad como individuos esenciales y libres, y el error de la generación hippie es no confiar en nadie de más de 30. 30 no significa nada. la mayoría de los seres humanos quedan capturados y moldeados, por completo, a la edad de siete u ocho años. muchos de los jóvenes PARECEN libres pero esto no es más que una cuestión química del organismo y la energía y no algo real del espíritu. he encontrado hombres libres en los sitios más extraños y de TODAS las edades. (conserjes, ladrones de coches, lavacoches, y también algunas mujeres libres, la mayoría enfermeras o camareras, y de TODAS las edades). el alma libre es rara, pero la identificas cuando la ves: básicamente porque te sientes a gusto, muy a gusto, cuando estás con ellas o cerca de ellas.

un viaje de LSD te muestra cosas que no abarcan las reglas. te muestra cosas que no vienen en los libros de texto, y cosas por las que no puedes reclamar a los concejales del ayuntamiento. la yerba sólo hace más soportable la sociedad presente. el LSD es otra sociedad en sí mismo. si tienes tendencia social, puede que etiquetes el LSD como «droga alucinógena», lo cual es fácil medio de eliminar y olvidar el asunto. pero lo de alucinación, la definición de ella, depende del polo desde el que operes. todo lo que te está sucediendo en el momento en que lo está, constituye la realidad misma: ya sea una película, un sueño, una relación sexual, un asesinato, que te maten a ti o el tomarse un helado. las mentiras se imponen más tarde; lo que pasa, pasa. alucinación es sólo una palabra del diccionario y un zanco social.

cuando un hombre está muriendo, para él es muy real. para los demás, no es más que mala suerte o algo que hay que esquivar. la funeraria se cuida de todo. cuando el mundo empiece a admitir que TODAS las partes ajustan en el todo, entonces empezaremos a tener una oportunidad. todo lo que ve un hombre es real. no lo puso allí una fuerza externa, estaba allí antes de que naciera él. no le acuséis de que lo vea ahora, no le reprochéis volverse loco porque la educación y las fuerzas espirituales de la sociedad no fueron lo bastante sabias para decirle que la exploración nunca termina. no le digáis que debemos ser todos mierdecitas encajonadas en nuestro abecé y nada más. no es el LSD la causa del mal viaje: fue tu madre, tu presidente, la chiquita de la puerta de al lado, el heladero de las manos sucias, un curso de, álgebra o de español obligatorios, fue el hedor de una cagada de 1926, fue un hombre de nariz demasiado larga cuando te dijeron que las narices largas eran feas; fue un laxante, fue la brigada Abraham Lincoln, fueron los caramelos y las galletas, fue la cara de F. Delano Roosevelt, fueron las gotas de limón, fue el trabajar diez años en una fábrica y que te echaran por llegar un día cinco minutos tarde, fue aquel viejo idiota que te enseñó historia en sexto curso, fue aquel perro tuyo atropellado y el que nadie supiera trazarte el mapa luego, fue una lista de treinta páginas de largo y seis kilómetros de anchura.

¿un mal viaje? todo este país, todo este mundo, es un mal viaje, amigo. pero te meterán en la cárcel por tomarte una píldora.

yo aún sigo con cerveza porque, en realidad, tengo ya cuarenta y siete años y ando muy enganchado. sería tonto del todo si me creyera libre de todas sus redes. creo que Jeffers lo expresó muy bien cuando dijo, más o menos, cuidado con las trampas, amigo, hay muchísimas, dicen que hasta Dios quedó atrapado en una cuando bajó a la tierra. por supuesto, ahora algunos no estamos tan seguros de que fuese dios, pero fuese quien fuese tenía trucos muy buenos, pero da la sensación de que habló demasiado. cualquiera puede hablar demasiado. hasta Leary. o yo.

ahora es un sábado frío. se hunde el sol. ¿qué hacer en el ocaso? si yo fuese Liza, me peinaría el pelo, pero no soy Liza. en fin, cojí este National Geograpbic viejo y las páginas brillan como si algo realmente estuviese pasando. no es así, por supuesto. a mi alrededor, en este edificio, hay borrachos. toda una colmena de borrachos de principio a fin. pasan las mujeres caminando ante mi ventana. emito, silbo, una palabra más bien cansada y suave como «mierda» y, luego, arranco esta cuartilla de la máquina.
es vuestra.


La máquina de follar,
Charles Bukowski
Ed. Anagrama


Si deseas leer el libro completo, lo puedes bajar aquí. Que lo disfrutes!

viernes, 11 de mayo de 2007

crimen


La justicia no puede obtenerse bajo ninguna Ley; la acción de acuerdo a la naturaleza espontánea, la acción que es justa, no puede ser definida por el dogma. Los crímenes por los que se aboga en estos pasquines no pueden ser cometidos contra uno mismo o contra otros sino sólo contra la mordaz cristalización de las ideas en la estructura de venenosos Tronos y Dominaciones.

Es decir, no crímenes contra la naturaleza o la humanidad sino crímenes legalmente acreditados. Tarde o temprano el descubrimiento y la revelación del yo/naturaleza transforman a una persona en un malhechor -como salir a otro mundo y después volver a éste para descubrir que has sido declarado un traidor, un hereje, un proscrito-.

La Ley espera a que des un traspiés en algún modo del ser, que te conviertas en un alma diferente a la habitual carne muerta aprobada y sellada en púrpura por las autoridades sanitarias; y tan pronto como empiezas a actuar en armonía con la naturaleza la Ley te da el garrote y estrangula; así que no jueges al bendito mártir liberal de clase media; acepta el hecho de que eres un criminal y prepárate para actuar como tal.

Paradoja: abrazar a CAOS no significa deslizarse hacia la entropía sino emerger hacia una energía como estrellas, hacia un patrón de gracia instantánea; hacia un orden orgánico espontáneo completamente diferente a las pirámides de carroña de sultanes, muftíes, cadíes y verdugos sonrientes.

Después de CAOS viene Eros -el principio de orden implícito en la nada del Uno incualificado-. El amor es estructura, sistema, es el único código no narcotizado ni manchado por la esclavitud. Hemos de convertirnos en ladrones y timadores para proteger su belleza espiritual en una faceta de clandestinidad, en un jardín oculto de espionaje.

No sobrevivas meramente a la espera de que la revolución de otros te decida a tomar partido, no te alistes a los ejércitos de la anorexia o la bulimia; actúa como si ya fueras libre, calcula los riesgos, sal fuera, recuerda la Ley de Duelo -fuma grifa/come pollo/bebe te-. Cada hombre su propia viña e higuera (Circle Seven Koran, Noble Drew Alí); lleva tu pasaporte moro con orgullo, guarda tus espaldas, que no te cojan en el fuego cruzado; pero asume el riesgo, baila antes de calcificarte.

El modelo social natural del anarquismo ontológico es la pandilla de niños o la banda de atracadores. El dinero es un camelo - esta aventura ha de ser posible sin él - el botín y el pillaje habría que gastarlos antes de que vuelvan al polvo. Hoy es el Día de la Resurrección -el dinero empleado en belleza será transmutado alquímicamente en elixir-. Como mi tío Melvin solía decir, el melón robado sabe más dulce.

El mundo ya ha sido rehecho de acuerdo a los deseos del corazón; pero la civilización es la dueña de todos los contratos y de la mayoría de las pistolas. Nuestros ángeles feraces exigen la trasgresión, porque sólo se manifiestan en suelo prohibido. Bandolero. El yoga del sigilo, el golpe relámpago, el disfrute del tesoro.


Hakim Bey

De CAOS, los pasquines del anarquismo ontológico.

1985.

miércoles, 9 de mayo de 2007

polaroids


Este libro de poemas lo conseguí en el defe en un puesto de las librerías de La Jornada, de entrada me gustó el diseño (que resultó ser del autor) y ya (h)ojéandolo me llamó la atención su manera de usar el lenguaje, con muchísima sonoridad e imágenes... ja, exquisitas.

La poesía no tiene por qué servir para nada, pero a veces sirve.


IV
(Malabarista de limones)


Ella dice que, por las noches, los poetas le ayudan

a adelgazar su soledad.

Construye soliloquios evitando, minuciosamente,

conceptos trágicos como Tristeza o Desazón

o Sobrepeso. Pero es octubre

y el desconsuelo se le desprende de los árboles.

Por las tardes, en sus ojos, llueve.

Frecuentemente amanece anegada.

Me sumerjo en un balde de latón

que guardo bajo su cama.


Ella no lo sabe, ayer la vi frente a un aparador.

Sus ojitos de roedor

lamentaban llegar (otra vez) tarde
a las ofertas de fin de temporada.

Yo siempre estoy llegando tarde a todo,

así que (casi) la comprendo.


Poco después nos encontramos en un café del centro.

Le regalé un disco de la Dave envuelto

en papel periódico. Ella me regaló a Henry James.


(El tiempo se detiene. Afuera, la Gran Ciudad, oscurece)

Ella no lo sabe, en casa guardo una maleta

repleta de palabras que no le he dicho.

Una en particular

se me enreda (a menudo) en la punta de la lengua.

Le arrojo un par de promesas,

suele utilizarlas como separadores en libros que nunca lee.

Jugamos con la comida, mastica ruidosamente

mientras fracaso como malabarista de limones.

Caen al piso y sonreímos.

*
Polaroids,

R. Israel Miranda Salas
Editorial Pulque Humano
México
2006

domingo, 25 de marzo de 2007

Cerdos & Peces



Cerdos y Peces es una revista que circuló en Argentina en los 90's, bajo la dirección de Enrique Symns. Coincidiendo su aparición con un momento cuyas condiciones políticas propiciaron la apertura de espacios de expresión libre, dejando atrás un período de mucha represión y censura, esta publicación se proponía exponerlo todo, sin falsa moral y sin miedo.


La revista original hoy en día es de colección y por lo tanto es difícil de conseguir. Pero existe una antología excelente que incluye textos de distintos colaboradores, que van de entrevistas a personas en la cárcel, a poemas, manifiestos, cuentos para gente sola, reportajes sobre el uso de electroshocks y peleas callejeras, o artículos con títulos tan sugestivos como "Violencia es mentir", "Ese fascismo llamado deporte", o "La esperanza es la miseria del ser".


Viene también un cómic basado en un cuento de Bukowski que se llama Los asesinos:


y una entrevista a Cristian Ferrer sobre el orígen de la anarquía, sus ideales en el mundo actual, la rebeldía como condición necesaria para ser anarquista, y otras cosas más. Vale mucho la pena leerla porque este hombre articula sus ideas con bastante claridad, inteligencia y sobre todo, convicción.


Además, es imprescindible el material sobre el legendario Hunter Thompson:


y el cuento "Si me quedaran sólo 24 horas...", implacable y hermoso, espero que no se lo pierdan. En general, toda la antología es recomendable, leer esta revista resulta inspirador y para muestra, aquí tienen esto:

* * *
¡NO!

Hace un tiempo no me atrevía a pensar cómo quería morir. Ahora presiento que quiero morir como corresponde: mirando hacia las tormentas, yendo hacia el peligro, buscando a los nobles. En la misma dirección desde donde vendrán las balas y las pestes y las maldiciones del miedo. Tal como iremos viviendo: apartándonos de los que dicen saber, huyendo o peleando con los que tienen poder, lejos de los que ya no sueñan una vida mejor porque la vida ya no sueña con ellos.

Cuando se dibuje la raya que separe los dos lados de la calle, tendremos el altísimo honor de estar de este lado. La calle es el último reducto de los indios ángeles príncipes locos desterrados por la razón de los déspotas. El viento de la calle limpiará los malos olores del arte y la teoría, arrastrará los programas culturales y las filosofías y canciones de quienes la observan desde sus vacaciones en Madrid. En todas las épocas, los sofistas desgastan las palabras, las arrancan de las cosas para que estos signos que escribo no puedan conmovernos. Es probable que estos signos estén muertos. Pero puedo jurarte que ya he probado el deseo de cinco estrellas y he planeado el futuro estereofónico con mi corazón congelado. No, yo no quiero ir a naufragar sin disfraz por ese corso perdido al que un día me invitaron. Quiero volver a sentir las olas de la vida, asfixiándome de pasión. He perdido el amor de mi cuerpo huyendo de los brazos fríos, de los besos hablados por los libros.

¿Tus hijos, tus padres, tus novias, tus problemas?
En la calle hay muchos hijos que te darán el amor que hoy crees dar y padres que te enseñarán nuevas cosas y novias con cariños de fuego y muchos problemas de muchos hombres a resolver. Existe esa remota tierra que es la calle, hacia allí van los héroes que queremos ser.

Una canción que suena desde los confines de la leyenda nos ayuda a avanzar.

Y la canción dice: ¡NO!


Enrique Symns.

* * *
Bajen la selección de textos de Cerdos y Peces aquí. Para leerla, necesitarán el Acrobat Reader. ¡Que la disfruten!

lunes, 12 de marzo de 2007

El diccionario del diablo



Quien como Ambrose Bierce escogió en este Diccionario burlarse de todos y de todo, se ríe en primer lugar de sí mismo. De la gran farsa. Animado por un humor negro que no por inteligente deja de ser a veces políticamente incorrecto, rayando en la frontera de las verdades incómodas, describe sin piedad un mundo que no siempre lo trató bien, las críticas mordaces dejan en alguna ocasión ver una vena anarquista (chequen si no su definición de Desobedecer), en cambio, la clase de Geología que nos da el Profr. Bierce es simplemente delirante, para dejar paso en otros momentos a la voz del poeta (ver Juventud).

Norteamericano nacido en 1842 dentro de una familia de agricultores, a los diecinueve años peleó con el ejército de la Unión en la Guerra de Secesión, pero ese espectáculo sólo serviría para que aumentara su desconfianza hacia la raza humana. Con todo y eso, se las ingenió para hacerse de una familia y sobrevivir en trabajos diversos, sobre todo el periodismo. A los 71 años, poco después de haber escrito en una carta: "¡Ah! Desaparecer en una guerra civil ¡qué envidiable eutanasia!", se unió a las tropas de Pancho Villa y se esfumó, no se sabe ni cómo ni cuándo, dejando entre una amplia cantidad de obras, este Diccionario maldito que espero que disfruten.



EL DICCIONARIO DEL DIABLO


ALTAR.
Sitio donde antiguamente el sacerdote arrancaba, con fines adivinatorios, el intestino de la víctima sacrificial y cocinaba su carne para los dioses. En la actualidad, el término se usa raramente, salvo para aludir al sacrificio de su tranquilidad y su libertad que realizan dos tontos de sexo opuesto.


BRAHMA.
Creador de los hindúes, que son preservados por Vishnú y destruídos por Shiva; división del trabajo más prolija que la que encontramos en las divinidades de otras naciones.


CANDIDATEAR.
Someter a alguien al más elevado impuesto político. Proponer una persona adecuada para que sea enlodada y abucheada por la oposición.


CEREBRO.
Aparato con que pensamos que pensamos. Lo que distingue al hombre contento, con "ser" algo del que quiere "hacer" algo. En nuestra civilización y bajo nuestra forma republicana de gobierno, el cerebro es tan apreciado que se recompensa a quien lo posee eximiéndolo de las preocupaciones del poder.


CONVERSACIÓN.
Feria donde se exhibe la mercancía mental menuda, y donde cada exhibidor está demasiado preocupado en arreglar sus artículos como para observar los del vecino.


CORONACIÓN.
Ceremonia de investir a un soberano con los signos externos y visibles de su derecho divino a ser volado hasta el cielo por una bomba.


DESOBEDECER.
Celebrar con una ceremonia apropiada la madurez de una orden.


DÍA.
Período de veinticuatro horas en su mayor parte desperdiciado.


DICCIONARIO.
Perverso artificio que paraliza el crecimiento de una lengua además de quitarle soltura y elasticidad. El presente diccionario, sin embargo, es una obra útil.


ESCRITURAS.
Los sagrados libros de nuestra santa religión, por oposición a los escritos falsos y profanos en que se fundan todas las otras religiones.


FERROCARRIL.
El principal entre los medios mecánicos que nos permiten alejarnos de donde estamos hacia donde no estaremos mejor. El optimista lo prefiere por su rapidez.


FRONTERA.
En geografía política, línea imaginaria entre dos naciones que separa los derechos imaginarios de una, de los derechos imaginarios de la otra.


GEOLOGÍA.
Las formaciones geológicas del planeta ya observadas son: el Primario, o inferior, que está formado por rocas, huesos de mulas empantanadas, cañerías de gas, herramientas de mineros, viejas estatuas desnarigadas, doblones y antepasados. El Secundario está constituido principalmente por gusanos colorados y topos. El Terciario comprende vías férreas, pavimentos, hierbas, víboras, botines enmohecidos, botellas de cerveza, latas de tomates, ciudadanos intoxicados, basura, anarquistas e imbéciles.


IGNORANTE. Persona desprovista de ciertos conocimientos que usted posee, y sabedora de otras cosas que usted ignora.

INTEMPERIE.
Lugar donde ningún gobierno ha podido cobrar impuestos. Su función proncipal es inspirar a los poetas.


JUVENTUD.
Período de los Posible, cuando Arquímedes encuentra un punto de apoyo. Casandra tiene quien la escuche y siete ciudades compiten por el honor de mantener a un Homero viviente.


LOCO.
Dícese de quien está afectado de un alto nivel de independencia intelectual; del que no se conforma a las normas de pensamiento, lenguaje y acción que los conformantes han establecido observándose a sí mismos; del que no está de acuerdo con la mayoría; en suma, de todo lo que es inusitado. Vale la pena señalar que una persona es declarada loca por funcionarios carentes de pruebas de su propia cordura.


MAMÍFEROS. Familia de vertebrados cuyas hembras, en estado natural, amamantan a su cría, pero cuando se vuelven civilizadas e inteligentes la dan a la nodriza o usan el biberón.

MONOSILÁBICO.
Dícese del idioma compuesto de palabras de una sola sílaba, para uso de bebés literarios que nunca se cansan de expresar, mediante un adecuado
gugu, el placer que les causa ese alimento insípido. Las palabras monosilábicas son por lo común sajonas, es decir el idioma de un pueblo bárbaro, desprovisto de ideas que sólo puede experimentar sentimientos y emociones elementales.

MUERTO.
Dícese de lo que ha concluido el trabajo de respirar; de lo que ha acabado para todo el mundo; de lo que ha llevado hasta el fin una enloquecida carrera; y de lo que al alcanzar la meta de oro, ha descubierto que era un simple agujero.


NACIMIENTO.
Primero y más terrible de todos los desastres.


NIÑEZ. Período de la vida humana intermedio entre la idiotez de la primera infancia y la locura de la juventud, a dos pasos del pecado de la adultez, y a tres del remordimiento de la ancianidad.

OCÉANO. Extensión acuática que ocupa dos tercios del mundo hecho para el hombre, que casualmente carece de branquias.

OCIOSIDAD.
Granja modelo donde el diablo experimenta las semillas de nuevos pecados y promueve el crecimiento de los vicios básicos.


PEATÓN. Para un automóvil, parte movediza (y audible) del camino.

PEREZA.
Injustificada dignidad de modales en una persona de baja categoría.


POLÍTICO.
Anguila en el fango primigenio sobre el que se erige la superestructura de la sociedad organizada.


PRESENTABLE.
Abominablemente ataviado según la moda del lugar y la época. En Boorioboola Gha un hombre está presentable en ocasiones de gala si lleva el abdomen pintado de azul brillante y usa una cola de vaca; en Nueva York puede, si lo desea, prescindir de la pintura, pero al caer la noche debe llevar dos colas hechas de lana de oveja y teñidas de negro.


RESPONSABILIDAD.
Carga desmontable que se traspasa fácilmente a las espaldas de Dios, el Destino, la Fortuna, la Suerte, o el vecino. Los aficionados a la astrología suelen descargarla en una estrella.


SAQUEAR.
Tomar la propiedad de otro sin observar las reticencias decentes y acostrumbradas del robo. Efectuar un cambio de propiedad con la cándida concomitancia de una banda militar. Apoderarse de los bienes de A y B, mientras C lamenta la oportunidad perdida.


TACAÑO.
El que indebidamente quiere conservar lo que muchas personas meritorias aspiran a obtener.


TENEDOR.
Instrumento usado principalmente para llevarse animales muertos a la boca.


TUMBA.
Pabellón de la Indiferencia. Actualmente el consenso general inviste a las tumbas de cierta santidad, pero cuando han estado ocupadas mucho tiempo, no se considera pecado abrirlas y saquearlas; el famoso egiptólogo docot Huggyns explica que una tumba puede ser inocentemente "visitada" cuando su ocupante ha terminado de oler, pues eso significa que ha exhalado toda su alma. Esta razonable opinión es unánimemente aceptada por los arqueólogos y ha dignificado considerablemente la noble ciencia de la Curiosidad.


VIDA.
Especie de salmuera espiritual que preserva al cuerpo de la descomposición. Vivimos en diario temor de perderla; cuando se pierde, sin embargo, no se la echa de menos. La pregunta "¿Vale la pena vivir?" ha sido muy debatida, en particular por los que opinan que no; algunos de ellos escribieron extensos tratados en apoyo de esa idea y, gracias a un minucioso cuidado de su salud, disfrutaron durante muchos años los honores de una exitosa controversia.